Por: Jose-Carlos De Piérola, presidente del Comité de Sostenibilidad de la Cámara de Comercio Peruano Británica, socio fundador en Resiliencia y Territorio, y profesor en Centrum Católica. En el contexto de la transición energética global, la industria minera enfrenta el triple desafío de satisfacer una demanda sin precedentes de minerales críticos –según estudios de varias instituciones, como el Banco Mundial, se estima que se requerirán más minerales en los próximos años que en los últimos cinco siglos–, cumplir con las crecientes presiones de divulgación financiera relacionada con la naturaleza y gestionar la conflictividad social en torno a los proyectos.Para el caso minero en Perú y en nuestra región, estos tres desafíos tienen ponderaciones diversas de acuerdo con el contexto social y político. Desde el negacionismo del cambio climático hasta la creciente y lamentable existencia de minería ilegal, y las actividades ilícitas entorno a ella. Felizmente todo esto puede ser aterrizado mediante los análisis de doble materialidad que muestran claramente el riesgo financiero para la industria y su ecosistema. Este artículo presenta una propuesta innovadora denominada "Solución Ganar3" (W3 en inglés). El enfoque demuestra que integrar la biodiversidad y la gestión social no es un mero costo de cumplimiento, sino una oportunidad estratégica para mitigar riesgos, fortalecer la licencia social, optimizar el Capex/Opex y atraer capital sostenible hacia el sector minero.El marco global: estándares internacionales y la demanda del mercadoMás allá del retroceso en las obligaciones por políticas ESG a nivel global, los inversionistas institucionales y las bancas internacionales exigen cada vez más que los proyectos mineros demuestren resiliencia ambiental y social mediante debida diligencia basada en estándares globales, en el marco de una gestión integral de riesgos sociales ambientales y financieros.Desde la mirada de la gestión de la biodiversidad, actualmente, existen marcos exigentes que se encuentran en evolución:Norma de Desempeño 6 (PS6) de IFC: centrada en la conservación de la biodiversidad y la gestión sostenible de los recursos naturales vivos.Compromiso del ICMM: el Consejo Internacional de Minería y Metales ha establecido como meta obligatoria para sus miembros alcanzar la "No Pérdida Neta" (NNL) o incluso la "Ganancia Neta" (NG) de biodiversidad a través de su Nature Position Statement.El paraguas de transparencia de la TNFD: el grupo de trabajo sobre Declaraciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD), utilizando metodologías como el enfoque LEAP, permite transformar los datos científicos de campo en métricas financieras y estratégicas comprensibles para los mercados.La necesidad de poner en valor la biodiversidad como activo natural y social mediante la innovaciónCon el objetivo de innovar mediante la adaptación de experiencias exitosas desde otros sectores, con características y desafíos muy similares, esta propuesta metodológica se inspira en adaptar el exitoso modelo del Programa de Monitoreo de Biodiversidad (PMB) del proyecto Camisea en la Amazonía peruana, el cual cuenta con más de 20 años de evidencia científica e innovación tecnológica (como cámaras trampa y sensores acústicos). Al transpolar esta experiencia a la minería, la solución estructural opera en tres dimensiones:Valoración financieraEl abordaje de las tareas vinculadas al medio ambiente va más allá del cumplimiento de la regulación y la “permisología”, pues la biodiversidad es un factor clave al dejar de ser una variable oculta e integrarse formalmente en la ecuación financiera del proyecto a nivel de Capex y Opex.El monitoreo adaptativo robusto tiene el potencial de:i) Reducir significativamente los pasivos ambientales futuros.ii) Optimizar las garantías financieras de cierre de mina al demostrar capacidades de rehabilitación progresiva y, consecuentemente, iii) Proteger la reputación de la empresa.La gestión y revaloración social que viabiliza los proyectosLos beneficios económicos directos e indirectos de los proyectos extractivos suelen opacar los beneficios sistémicos de la naturaleza para las poblaciones locales. Esta propuesta busca involucrar activamente a las comunidades y autoridades locales para que reconozcan el valor de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos como activos compartidos para su propio bienestar y futuro.Al conectar la ciencia biológica con la innovación social, a través de los Planes de Acción de Biodiversidad por ejemplo, la información generada alimenta el ordenamiento territorial local y fomenta un proceso participativo profundo, mitigando los riesgos de conflicto y consolidando la confianza.En este caso se busca entender como se pueden lograr beneficios sostenibles mediante un trabajo vinculado al cuidado, no solo de la naturaleza sino de los ecosistemas, pues se logra una gestión de riesgos integral que incluye la potencial afectación de la actividad minera misma, además de otras actividades a nivel local. La mitigación de riesgos es parte clave del análisis para la inversiónComo punto de partida, la solidez de los datos de biodiversidad alineados con TNFD y PS6 funciona como un mecanismo de protección contra la volatilidad de las tasas de interés y penalizaciones por incumplimiento de metas ESG, cuando los inversionistas así lo exigen.De otro lado, un proyecto de bajo riesgo atrae coinversión de fondos multilaterales y privados, incrementando el valor del territorio y las posibilidades de tener terceras partes involucradas positivamente para llegar a acuerdos de beneficio hacia las poblaciones locales. Esto también abre la puerta a mecanismos innovadores de inversión, como instrumentos de financiamiento sostenible (bonos sostenibles, bonos azules, préstamos vinculados a la sostenibilidad, entre otros) El caso de negocio: impacto financiero y evidencia de campoLa equivalencia entre indicadores de biodiversidad en campo y métricas financieras se traduce en optimizaciones tangibles:Acceso a Financiamiento Sostenible (SLL): la alineación de los KPI de biodiversidad con las estructuras de Préstamos Vinculados a la Sostenibilidad (SLL) permite capturar reducciones en los márgenes de tasas de interés. Con base en evidencia empírica (Kölbel & Lambillon, 2023), un proyecto puede obtener una reducción de márgenes de entre 5 y 15 puntos básicos, lo que para un préstamo de US$ 500 millones representa un ahorro operativo anual de hasta US$ 750,000 en el servicio de la deuda.Indicadores Clave de Desempeño (KPI): siguiendo el ejemplo de Camisea, métricas como la reducción de la huella operativa (un 3% en la planta Malvinas), la estabilidad o incremento en la densidad de especies de alto valor (como el jaguar u ocelotes) y el monitoreo de la calidad del agua sirven como proxies de salud ecosistémica. Esto demuestra a los inversionistas el control efectivo sobre impactos indirectos (deforestación externa o colonización inducida por accesos), reduciendo el perfil de riesgo global del activo minero. Conclusiones e Implicancias para la IndustriaUn sistema estratégico de gestión de la biodiversidad que fusione el rigor científico con la innovación social ya no es opcional ni un mero asunto filantrópico, es un imperativo para asegurar la supervivencia del capital y garantizar la viabilidad a largo plazo de las inversiones en el Sur Global.En países con menor madurez institucional, este modelo permite a las empresas liderar la conversación hacia una participación responsable del sector privado, modelando la conciencia sobre los emprendimientos de capital natural. Al dotar a las comunidades de herramientas para valorar y administrar conjuntamente sus recursos, la minería no solo asegura su continuidad operativa y su viabilidad financiera, sino que cumple con su promesa más ambiciosa: dejar un legado neto positivo y duradero en el territorio.Más detalles de esta propuesta los ofreceré en el vigésimo séptimo Congreso Mundial de Minería, el 25 de junio desde las 17:30 horas.